La Alcaldía de Medellín hace un llamado a la ciudadanía a abstenerse de dar limosna

- Esta práctica puede financiar redes de trata de personas y grupos delincuenciales organizados.
- En el Centro, El Poblado y Laureles se entregarán volantes y mensajes a comerciantes, transeúntes y conductores con mensajes de sensibilización.



Para desestimular la entrega de dinero a niños, indígenas y  habitantes de calle, la Alcaldía de Medellín hace un llamado para que este fin de año los ciudadanos se abstengan de dar limosna.
Dar un regalo o dinero en un semáforo puede ser visto como un acto generoso y caritativo, sin embargo la otra cara de esta práctica –que es más usual en diciembre y vacaciones escolares– es que promueve el trabajo infantil, la mendicidad y puede financiar redes de trata de personas y grupos delincuenciales organizados.
“Es una realidad que para esta época llegan habitantes de comunidades indígenas provenientes de otros municipios y departamentos, atraídos por los recursos que obtienen gracias a los ciudadanos. El llamado es a que se concienticen de la situación que se promueve cuando se entrega dinero”, sostuvo la secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos, Paulina Suárez Roldán.
Para concientizar a la ciudadanía sobre las consecuencias que se derivan de esta práctica, la Administración Municipal lideró una jornada en la calle 70, la cual se  ampliará a diferentes zonas de Laureles, el Centro y El Poblado y en centros comerciales habrá sitios de donación de regalos.
La actual Administración Municipal ha acompañado a 505 familias en el Plan de Atención Psicosocial Indígena y con él se han escolarizado 74 niños indígenas quienes habitan en inquilinatos de Niquitao, además, unas 50 mujeres se han beneficiado con el proyecto de promoción del empoderamiento y la autonomía económica. Adicionalmente, la ciudad cuenta con servicios para venezolanos vulnerables y población en condición de calle. Durante el cuatrienio, más de 700 personas lograron recuperar su proyecto de vida y superar su situación.
Por Mariana Peláez Rojas

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