Nuevos caminos desde la inclusión

El viernes 11 de octubre 183 personas culminaron su proceso de aprendizaje en la Escuela para la Inclusión. Luego de 40 horas de Formación en Habilidades para la Vida, estos graduandos mejoraron sus capacidades para avanzar en el proceso de inclusión social.



Luego de su graduación, estos usuarios pudieron contar con las ofertas laborales dispuestas por parte de las agencias públicas y privadas, como Comfenalco y la Oficina Pública de Empleo.
Gracias al trabajo realizado por la Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos, junto con el Sena, sede Pedregal, ahora estas personas están más preparadas para acceder al mercado formal, de acuerdo con sus diferentes perfiles ocupacionales.
Mediante la aplicación de distintas pruebas, aptas para cualquier persona, independiente de su nivel de estudio o experiencia se descubren sus habilidades y la aplicación que las mismas podrían tener en distintos oficios.
Este programa, se enfoca en el  fortalecimiento de  habilidades para la vida y socio laborales de la población vulnerable a través del empoderamiento del individuo. Con ello, se busca que las posibilidades de empleabilidad y/o de generación de ingresos aumenten para estas personas, desde la formalidad para alcanzar su autonomía e independencia económica.
La metodología que se usa en las clases, es el Aula de Destrezas. Allí, mediante la aplicación de la filosofía MONOZUKURI (Japón), se busca mejorar procesos de aprendizaje en tiempos muy cortos. La frase que identifica ésta filosofía es “hacer las cosas bien”.
“Normalmente cuando las personas llegan a la escuela no cuentan con las habilidades para relacionarse con los demás o de trabajar en equipo. Lo que buscamos con este tipo de formación es permitirles cambiar y adquirir nuevos talentos para que puedan conseguir más fácilmente un empleo. Además, ellos cuentan con apoyos de transporte y alimentación ya que permanecen gran parte del día en estas clases”, expresó María Paulina Domínguez, subsecretaria de Grupos Poblacionales de Medellín.
Desde estas aulas, los usuarios obtienen un abanico de enseñanzas como la identificación de las destrezas, el descubrimiento de sus talentos para encaminar el propósito de su vida personal y profesional. Adicionalmente, se perfilan para las ofertas laborales, aumentan sus posibilidades de encontrar empleo y permite fortalecer sus ideas emprendedoras para construir su idea de negocio.
Nuevos caminos desde la inclusión
Nuevos caminos desde la inclusión
José Marín Bedoya es uno de estos ejemplos. Gracias a la formación en cosmetología y creación de jabones y desinfectantes, actualmente él desarrolla su propia empresa llamada Bio Essential. Hasta el momento, ya cuenta con más de seis productos y espera la aprobación por parte del Invima para poder comercializarlos y hacer su trabajo desde la legalidad.
“Todos mis productos son biodegradables y orgánicos, eso lo aprendí en la escuela, hacer una producción responsable con el medio ambiente, reducir la contaminación y emisión de residuos sólidos. Estoy muy feliz de estar hoy donde estoy, tengo sueños y nuevas metas por cumplir”, explicó José Marín Bedoya, usuario beneficiado, Escuela para la Inclusión.
Por Manuela Lozano Ángel

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