Metrocable Picacho, cerca de tomar vuelo


En un 70 % avanzan las obras físicas en el sexto cable que tendrá Medellín en su sistema integrado de transporte público.
Las 138 cabinas que componen la Línea P y los 2.7 kilómetros de recorrido del cable constituyen un gran reto en movilidad para Medellín. Desde marzo de 2018, cuando empezó a construirse este sueño para los habitantes del noroccidente de la ciudad, inició el desafío para la Alcaldía de Medellín, la Secretaría de Infraestructura, el Metro y demás entes implicados en esta megaobra.
El primero de ellos fue la gestión predial. Ese proceso implicaba concertar con las comunidades, que viven en la zona, su reubicación para la construcción de las pilonas que soportarán el transporte aéreo. Esa tarea está a cargo del Instituto Social de Vivienda y Hábitat de Medellín, Isvimed, que emprendió ese complejo proceso con familias arraigadas en sus territorios por varias décadas.
De acuerdo con las cifras del Isvimed, a la fecha, el 98.5 % de los 340 propietarios y poseedores a los que se les debe adquirir su inmueble o mejora constructiva han sido notificados de la oferta de compra. De esas 335 personas notificadas, 331 ya han aceptado la oferta, una tasa de aceptación del 97 %. El proyecto ya ha recibido 338 viviendas en custodia, el 99 % de los predios necesarios.

"Garantizamos que pudieran encontrar una nueva vivienda para tener un espacio tranquilo y de mucho bienestar. Es un proyecto con un alto impacto positivo para todo este sector que estaba desconectado del sistema integrado de transporte, y que además, tendrá un beneficio en términos urbanísticos, porque no solo es la conectividad a través del sistema, sino la mejora del espacio público", dijo Paula Andrea Palacio Salazar, secretaria de Infraestructura Física de Medellín.
Mediante un proceso de acompañamiento social y legal, las familias que tenían sus predios en la zona de influencia fueron informadas oportunamente y asesoradas en la compraventa de sus inmuebles. Así mismo en su reubicación, los hogares tienen la posibilidad de conseguir una vivienda, o la libertad para su búsqueda de manera independiente.
"Aunque ya estaba aburrida de tantos carros que pasan por ahí, sí da un poco de tristeza dejar la casa. Me han apoyado mucho, me han acompañado en el proceso y nos ayudan a resolver todas las dudas", contó Luz Marleny Osorio, quien vivió con su familia durante 34 años en el barrio La Paralela.

Planes de financiación
Otro de los aspectos en los que salió avante la ejecución de las obras entre las comunas 5 y 6, Castilla y Doce de Octubre, respectivamente, fue la destinación de los recursos con los cuales inicialmente se había comprometido el Gobierno Nacional. Federico Gutiérrez Zuluaga, alcalde de Medellín, ha llamado insistentemente al orden central para que se cumpla con esa responsabilidad asumida en costear este sistema de primera necesidad para la capital antioqueña.
No obstante, la Administración Municipal no paró el proceso de la obra y asumió la destinación de la mayor parte de los recursos para la construcción del cable, que está estimado en $300.000 millones. Este sistema beneficiará a 420.000 personas en más de 22 barrios que hay directa e indirectamente en el área cercana a las cuatro estaciones que lo componen: Acevedo, Pedregal, Doce de Octubre y El Progreso, partiendo desde Acevedo en la Línea A del Metro.
A su vez, la Gobernación de Antioquia entregó $25.000 millones como aporte a la construcción del metrocable Picacho. Esta es la primera vez que el departamento aporta dineros para una obra de infraestructura de estas características en la capital antioqueña.
En ese momento, Federico Gutiérrez Zuluaga, alcalde de Medellín, dijo que la construcción del cable Picacho generará el cierre de la brecha social con el acercamiento de la gente menos favorecida al transporte público. "Los que más pagan para moverse en esta ciudad son los que menos tienen. Por eso, este esfuerzo va dirigido a reducir esa brecha, a mejorar el aire y a mejorar las condiciones socioeconómicas de las familias", dijo.
Luego de 17 meses, las obras van con su cronograma al día. Las obras se desarrollan por parte de la Unión Temporal UT Metrocable Línea P, conformada por Poma Colombia S.A.S. y la Unión Temporal Línea P (conformada por Doppelmayr Seilbahnen GMBH Sucursal Colombia, Termotécnica Coindustrial S.A.S. y Arquitectura y Concreto S.A.S.). Poma, empresa raíz francesa, ya tiene la experiencia de haber construido los cinco cables que ya funcionan en la ciudad.

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